lunes, 20 de septiembre de 2010
De amor y alcohol
En tres segundos su corazón se embriagó y expulsó ante si todo lo que ahí aguardaba, mil palabras balbuceadas rodaron por sus labios y como mil bofetadas en mi alma asumí, mi corazón mal herido dio pie a las lagrimas mientras paseaba afuera mirando la luna entre los árboles, desde arriba el gritaba mi nombre
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